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Granada

lunes, 4 de enero de 2010

Fray Luis de Granada


Uno de los grandes escritores españoles, también notable predicador, dominico, de nombre en el mundo Luis de Sarria.

N. en Granada, en 1504, en el seno de una familia sencillá: «siendo yo hijo de una mujer tan pobre, que vivía de la limosna que le daban a la puerta de un monasterio» (Obras XIV,459), en Santa Cruz la Real, fundación de los Reyes Católicos, a raíz de la toma de Granada. Huérfano, el conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra, le apadrina y educa junto con sus hijos: «me crió desde poca edad con sus migajas, dándome de su mismo plato en la mesa de lo que ella misma comía», dice refiriéndose a la condesa (Obras, XIV,511). En 1524 pide el hábito dominicano en Santa Cruz la Real. En 1529 jura los estatutos del Colegio de San Gregorio de Valladolid, escuela de teólogos. Allí convive con Bartolomé Carranza (v.) y Melchor Cano (v.). Edita, con prosas y versos propios del más exigente humanista, los comentarios de Astudillo, rector del Colegio, a Aristóteles (1534).

Le atrae la vocación misionera en el Nuevo Mundo y se va a Sevilla para preparar el viaje; a punto de zarpar, fray Miguel de los Arcos, que rige entonces en Andalucía, le cambia el rumbo y le manda a Escalaceli (Córdoba), con una misión dé restaurador. Conoce e intima con S. Juan de Ávila (v.). En esos años (1534-45) se consagra como predicador. Andalucía es el campo de su apostolado. En 1551 pasa de Badajoz a Évora, como capellán, confesor y predicador del arzobispo, el card. infante D. Enrique, y con él va a Lisboa, donde fija su residencia. Es provincial de los dominicos lusos (1556-60) y también consejero de la corte, predicador, escritor. Se le presentan problemas: Valdés, Inquisidor General, asesorado por M. Cano, lanza el Catálogo de libros prohibidos, en el que se incluyen los de fray Luis; la anexión de Portugal a España deshace la provincia y le pone en una encrucijada, de la que sale airoso con la ayuda de su hijo espiritual el duque de Alba; y finalmente, el proceso inquisitorial de «la monja de Lisboa», cuando está ya «muy viejo y enfermo», según testifica J. Gracián (Peregrinación de Anastasio: Obras, Burgos 1933, 100). El 31 dic. 1588, en Lisboa, se «fue a tener los buenos años en el cielo». Admirado de todos, el nuncio dio la noticia a Roma, y añadió que la muerte de fray Luis representaba una «gran pérdida» para el mundo cristiano. Fue, según Araujo Costa, el «escritor» espiritual del Imperio, y de la cristiandad, como refrendó el papa Gregorio XIII, a sugerencia de S. Carlos Borromeo.

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